Los biocarburantes empiezan a abrir el apetito de la clase económica mundial

Existen básicamente dos biocombustibles, el bioetanol o simplemente etanol (llamado E85 si contiene mezcla del 85% de este alcohol), elaborado a partir de productos agrícolas con azúcar (remolacha, maíz, caña, etc.), por el que apuesta EEUU y del que es líder mundial en producción Brasil, donde cerca del 30% de los combustibles usados y vendidos ya son biocombustibles, y por otro lado el biodiésel (llamado B30 en general, pues la mezcla al 30% es la más habitual), que tiene un especial desarrollo en la UE, y que se elabora a partir de plantas herbáceas como como la colza, especialmente, pero también la palma. Los biocombustibles pueden provocar, y lo están haciendo ya de hecho, un aumento de los precios de productos alimenticios básicos como pan, leche y huevos (o las tortitas de maíz en México!!), ya sea porque se elaboran con dichos productos o porqué son alimento de animales, el pienso. Mientras el consumo de biocombustibles siga bajo, no provocará demasiados problemas, pero es probable que en los próximos años produzca tensiones entre alimentación y energía, con efecto no sólo en los precios, también en la falta de oferta y, por ende, problemas en la alimentación de la población de países en vías de desarrollo.

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