‘Hasta hace muy pocos siglos, la electricidad era algo absolutamente inconcebible. El ser humano no podía imaginarse que una cosa que no era ni líquida, ni sólida, ni gaseosa, que no ocupaba ningún lugar en el espacio y que no se podía ver ni tocar, pudiera constituir, sin embargo, un elemento normal de la naturaleza.
Se dice que la primera observación sobre la electricidad la realizó Tales de Mileto en el año 600 antes de Cristo. Observó que unas briznas de hierba seca eran atraídas por un trozo de ámbar que antes había frotado con su túnica. No sabemos si esto era fruto de una experiencia o de la casualidad, pero es la primera referencia que se tiene del conocimiento de la electricidad. Se dice también que en Siria, las mujeres utilizaban la rara propiedad del ámbar para quitar las hojas y briznas de paja que se enganchaban a la ropa. De la palabra ‘elektron’, ámbar amarillo en griego, procedió el nombre de esta singular forma de energía.
Para explicar estos fenómenos surgieron ideas cargadas de fantasía y que prácticamente colindaban con la magia. Los romanos ensayaron los primeros métodos de electroterapia de la historia, sumergiendo a los paralíticos en lagunas con abundancia de peces eléctricos, a fin de que los inválidos recibieran sus descargas, las que consideraban benéficas. Más tarde se comprobó que otros materiales, como el vidrio, la resina, etc., tenían fuerza de atracción semejante a la del ámbar. Pero tuvo que transcurrir mucho tiempo, hasta los s.XVII y XVIII para que se buscara una explicación racional de aquellos fenómenos’ (Por Marcelo G. Stachiotti).
Supongo que quizás usted conozca el viejo truco de intentar hacer levitar a una persona sentada en una silla ayudándola con los dedos índices de sólo cuatro personas, casi sin esfuerzo con un equivalente de peso percibido de, quizás, un par de kilos. Pueden ver varias versiones de ejecución aquí.
Este truco fue descrito por primera vez sobre 1.700, aunque se supone que se conoce desde mucho antes. Como con el experimento con el ‘elektron’ en Grecia y Roma, se desconoce o no he sabido encontrar ninguna explicación ‘científica’ satisfactoria. No tengo duda alguna de que es un experimento de base científica, cualquiera puede realizarlo y no requiere de una preparación especial, sólo el cumplir con un cierto ‘protocolo’.
El experimento de la ‘levitación a cuatro desde una silla’ será explicado y controlado un día por la ciencia, como ésta ha hecho con el efecto del ‘elektron’ al ser frotado y generar electricidad. Es pura física, o afísica si lo prefieren, pero no tiene nada de paranormal.
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