Es habitual en estas latitudes temporales que alguna gente reciba de sus proveedoras
obsequios. Tan habitual es que no extraña a muchas de ellas. Y aunque sea diverso el destino que se le aplica (llevárselo a casa o compartirlo con los y las colegas profesionales), no acostumbra a haber demasiados
complejos morales por ello.
Pocas empresas prestan de hecho la más mínima atención al hecho, y no deja de ser para ellas una especie de remuneración en especie que recibe su personal. La
Norma SGE 21 de gestión ética y socialmente responsable, de Forética, sugiere adoptar por parte de la empresa una
política formal de no aceptación de obsequios, en especial de empresas proveedoras.
Y es que no nos engañemos, no cualquiera recibe regalos, y no
es precisamente por ser personal de contacto. Hace unos días una amiga, que es responsable de logística de una empresa, me comentaba:
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