Antes de la aparición de Internet y el software CRM, los comerciales nos debíamos conformar con utilizar nuestras agendas, programas ofimáticos como editores de texto u hojas de cálculo y el correo electrónico.
Las herramientas informáticas antiguas podían servir de ayuda para organizar nuestra forma de atender a clientes y compartir la información con otros comerciales. Sin embargo, rara vez se producían sinergias o aspectos que podían mejorar cualitativa y cuantitativamente nuestro proceso comercial.
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