La fluidez, el esfuerzo y los planes B
Charly García contestó cuando le preguntaron en una entrevista cómo había llegado a ser un músico tan reconocido: “nunca tuve un plan B”. Una respuesta contundente, su opción era la música o nada y, como consecuencia, se produjo la magia que aparece cuando se siente pasión por algo. La que aparece cuando se ejerce el talento personal, cuando creemos en algo o cuando conectamos con nuestro propósito de vida. La causante de la sensación de fluidez que experimentamos cuando recorremos el camino propio.
No se trata aquí de demonizar el esfuerzo o los objetivos, sino de proporcionarles significado. De darles un sentido más allá de lo racional que conecte con nuestro corazón, convirtiéndolos en perseverancia y propósito. Una perseverancia flexible, que introducirá variantes en el mapa de ruta en caso necesario, y un propósito vinculado a nuestra esencia y a todas las facetas de nuestra vida, en los que iremos ahondando a medida que avanzamos.
Fluidez para transitar en el presente sin exceso de equipaje, para creer que se puede hallar algo diferente y así crearlo, con actitud de apertura y un estado de ánimo positivo. Fluidez para tomar las decisiones con esa predisposición en el momento preciso, confiando en nuestra capacidad de respuesta, sin necesidad de anticipar planes B sobre situaciones que quizá nunca ocurrirán, lo que sólo puede ocasionarnos malestar y desconexión con el momento que vivimos y con nosotros mismos. Decía Mak Twain: “Soy un viejo y he conocido innumerables desdichas, pero la mayoría de ellas nunca sucedieron”.
- Blog de María-José Dunjó
- Identifícate o regístrate para añadir comentarios
- 863 lecturas
-



