De todo en esta vida hay que aprender, incluso de aquello que sea contrario a nuestras convicciones. Fue así cuando aprendí de
Milton Friedman que es imprescindible que la RSC aporte beneficios a medio y largo plazo a la empresa. Es de ahí que acuñé la convicción que si el consumo no es responsable, ¿por qué lo tendría que ser la empresa?
Hay personas que marcan un antes y un después en una materia, aún cuando no fuera, ni por asomo, su intención. La etiqueta friedmaniana sólo ha venido a reforzar la necesidad de un
alineamiento estratégico de la empresa, pero en absoluto niega la RSC, al contrario.
Las críticas constructivas ayudan a modelar nuevos conceptos, adaptar convicciones y hacer evolucionar las formas de actuar. Pero cuando las críticas está ensombrecidas por dudas razonables de su motivación última, perdiendo de entrada su tono constructivo, hacen de quién las vierte una persona poco honrada.
Desde hace tiempo un individuo llamado
Pedro Nueno, profesor del IESE y harto conocido en España y Estados Unidos y que se autoproclama 'la puerta a la China para las empresas españolas', anda haciendo 'gerundios' por el periódico español
La Vanguardia. Respeto su perfil profesional, es un profesional que lleva años con la etiqueta de 'gurú' en muchas cosas. Pero precisamente esa etiqueta debería hacerle más inteligente, más honrado.
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