¿Arte y filosofía? Una espiral ascendente


“Las dinámicas de la distancia me han hecho lo que soy“, dice Lee Ufan, un artista y filósofo coreano trasnacional y posmoderno que estos días expone su colección “Marking Infinity” en el Guggenheim de NYC. Ufan desde su perspectiva filosófico-creativa marca la diferencia y muestra esa infinitud, con la propia luz que transmite.Buena muestra de su conexión interna, inspirada e inspiradora, son el  video que os incluyo en el blog (al final) y algunas de sus reflexiones, que rescato a continuación para vosotros, por el puro placer de compartirlas y porque creo que conectan con cualquier tipo de proceso evolutivo personal y social:

“La acción expresiva empieza con un sentimiento de ruptura con la existencia. El deseo de eliminar esa brecha y llegar a fundirse con esa existencia, se transforma en deseo de concebir arte. Se prueban varias formas de expresión en la búsqueda de ese mundo existencial con sentido de unicidad, un mundo dónde lo que se ve, se siente y se piensa coicide con lo que existe.”

“Todas las cosas del Universo, comienzan en un punto y retornan a un punto. Un punto llama a un nuevo punto, y se convierte en una línea. Todo es una escena de conexión y dispersion de puntos y líneas. La existencia es un punto y la vida es una línea, por lo tanto yo también soy un punto y una línea.”

“La infinitud empieza en el Self  pero sólo se manifiesta en su totalidad cuando se conecta con algo más allá de él. No quiero representar al Self como tal, sino reconocer su existencia en relación con los otros y percibir el mundo como un lugar donde esa relación existe.”

Desde luego y tal como publicó el New York Times, existe una fina línea entre su estilo artístico y su filosofía, y su inspiración creativa parece su propia evolución existencial. La última frase que he traducido aquí, conecta con las teorías de Jung que dicen que la meta de la vida es lograr el Self, un arquetipo que representa la trascendencia de los opuestos. No somos ni masculinos ni femeninos, sino ambos, y lo mismo pasa con el Yo y su sombra, con el bien y el mal, el consciente y el inconsciente, y definitivamente, con lo individual y lo colectivo -y la creación en su totalidad-.  De jóvenes nos inclinamos hacia el Yo y a las cosas triviales,  y a medida que maduramos, nos dirigimos hacia aspectos más profundos del Self, acercándonos   a los demás y al mismo universo, desarrollando el Self y desprendiéndonos del Ego.


María-José Dunjó, http://www.mjdunjo.com/2011/09/25/%C2%BFarte-y-filosofia-una-espiral-ascendente/

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