Principios de sabiduria universal

Cada uno de nosotros creamos nuestra realidad, dice José Luís Parise -psicólogo, psicoanalista y estudioso de los caminos iniciáticos- en la entrevista que le hizo Ima Sanchís para La Contra de La Vanguardia el 6 de agosto de este año.

Parise tiene la capacidad de interpretar y relacionar pasajes del Vedanta, de los Evangelios o de los textos sufíes, y añade: “Somos magos y debemos seguir el mapa que tienen en común todas las culturas, para poner en marcha nuestra magia”. Sus investigaciones empezaron al preguntarse si aquellos que habían conseguido elevar el techo de la humanidad –como Buda, Cristo, Lao Tse, Viracocha, Confucio o Sócrates- habían nacido con mayor potencial o habían seguido un determinado camino.

Tras leer los distintos libros sagrados y viajar en busca de las correspondientes culturas iniciáticas: mayas, incas, aztecas, egipcios, zen…, asegura que todos beben del mismo manantial original de sabiduría y que todos coinciden en que el estado humano está para ser trascendido y que circunstancias como casarse, tener hijos o desempeñar un determinado trabajo, sólo son el escenario para realizarlo.

Según sus estudios, existen cuatro principios, de cuatro pasos cada uno, que cada cultura ha bautizado de forma diferente:

  • Primer principio: camino iniciático, al que Parise denomina “guerrero, mercader, sacerdote y mago“. El guerrero es la introspección y lucha contra sí mismo, el mercader es la negociación con la realidad, con uno mismo y con los demás. El sacerdote aparece cuando se consiguen borrar las barreras internas y externas, y al completar estas tres etapas, aparece el arquetipo de El mago, capaz de sanarse a sí mismo a través del recorrido.  

  • Segundo principio: jerarquía de planos del universo. No se puede trabajar en un único plano, lo físico está regido desde lo energético, lo energético desde lo psíquico, y el universo es mental. Cuatro elementos que configuran su particular modelo holístico de aproximación a cada realidad individual.

  • Tercer principio: jerarquía de preguntas. Desde dónde, adónde y por dónde. Del cómo se ocupa el universo. Tú no sabes cómo se van a generar esas coincidencias significativas que van abriendo las puertas hacia tu objetivo, así que tienes que estar atento, en un estado de presencia absoluta, que hace que la vida más rica y animada. Las preguntas deben realizarse en ese orden para no estancarnos, los occidentales solemos preguntarnos por el “cómo” y si no hallamos respuesta, cerramos el tema: “no sé cómo hacerlo”. Según el sufismo, hay otras preguntas antes y hay que respetar esa jerarquía porque si eres capaz de responderlas, el universo te premia dejando que te despreocupes del “cómo”.

¿Desde dónde vas a hacerlo? (¿Desde qué paradigma?). Si vas a hacer algo desde un paradigma que te dice que no se puede, no lo conseguirás, tal y como reza la conocida frase de Henry Ford: “Si crees que puedes, tienes razón. Si crees que no puedes también tienes razón”. Por lo tanto, no se trata de renunciar sino de cambiar de paradigma. Es importante vaciarte en primer lugar  de lo que te obstaculiza a nivel mental, para después centrarte en lo que deseas. Y para saber desde dónde, necesitarás saber adónde te diriges.

  • Cuarto principio: La realidad se genera de dentro afuera, y de lo sutil a lo denso: idea (sombra) -> palabra (luz) -> pensamiento (mente) -> hecho (realización). Las trampas del camino son las palabras y hay que poner atención en ellas, porque ahí están los desvíos que nos encontraremos. Si nombramos algo distinto a lo que nuestra idea supondría que diríamos, lo nombrado será lo que está en nuestra mente tratando de realizarse. La realidad con la que chocamos viene de dentro, desde esas palabras, que crean un estado de presencia superior. Lo que dices ocurrirá, así que ¡ojo con lo que dices!

María-José Dunjó, Kaaizen (www.mjdunjo.com/?p=1319)

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