Certificar a una ONG
El pasado mes de Enero la Fundación Intervida, entidad del tercer sector dedicada al apadrinamiento de criaturas y su entorno, recibió la certificación SGE 21:2005 que la acredita como organización ética y socialmente responsable. Dicha certificación tiene una característica muy importante: ya la han recibido empresas privadas y también públicas, aunque todavía ninguna administración pública. Ahora una ONGD ya dispone de ella. Es un avance importante que entidades pertenecientes a los tres sectores compartan, ahora ya sí, una misma filosofía en la gestión ética y socialmente responsable de sus respectivas organizaciones. Dicha norma, clasificada como norma de empresa y sin tener un carácter tan exhaustivo como una norma internacional ISO, permite un margen de maniobra suficiente como para ser interpretada en todos los sectores, incluso en dos realidades distintas como son España y Argentina. El interés que pueda despertar dicha norma entre los tres sectores es, también, una muestra de que es posible compartir objetivos. Debo reconocer que soy amante de la SGE 21, precisamente por su carácter abierto, sujeto a ciertas interpretaciones y, en especial, por su amplitud de cobertura de todos los ámbitos de la RSC, aunque en algunos de ellos ciertamente peque de falta de profundidad. Son tres desde mi punto de vista los grandes retos en responsabilidad social en el tercer sector: Por un lado en fortalecimiento institucional, la mejora continuada y la profesionalización de la gestión, como si de una empresa se tratara. Ello implica también la necesidad de trabajar para diversificar las fuentes de ingresos, incluyendo la comercialización de productos y servicios y el patrocinio empresarial. En segundo lugar, trabajar por la transparencia es un reto ciertamente difícil, no tanto porque sea complicado obtener la información, sino por las reticencias de dichas organizaciones a someterse a escrutinio público. En tercer lugar, la cooperación entre entidades del tercer sector también es un tema candente, por la primacía de personalismos por encima de objetivos comunes. Cada cuál tiene su visión respecto a como solucionar los problemas, y no muestra disposición a ceder ni una pizca en el cómo. Es buena la diversidad de visiones, aporta riqueza al tercer sector, pero la cooperación entre ONGD aporta más valor para la sociedad. Los procesos de certificación ayudan en todos estos sentidos. Al analizar de arriba a abajo la gestión e informar a los públicos pues las normas así lo exigen. La cooperación se fomenta también con una visión global, aprendiendo del resto del sector. En este sentido es interesante una iniciativa de la empresa auditora SGS al desarrollar la certificación Benchmarking ONG's, que permite a las empresas el compararse en términos absolutos y relativos con otras entidades del tercer sector de todo el mundo. El benchmarking, término que indica comparación, ofrece valores ideales y diferencias respecto a dichos ideales, por lo que permite realizar un plan de acción. Con ello aprendemos de otras entidades, con ello nos damos más cuenta de que no vivimos en solitud en este mundo, y que hay otras entidades con quién poder sumar.
Actualización a M, 13/3/2007 . El reciente caso de detención y prisión para el presidente de la ONG Anesvad, José Luis Gamarra Aranoa, pone más si cabe en la palestra dicho caso. Curiosamente la ONG citada anteriormente, Intervida, también ha sido acusada de prácticas publicitarias excesivamente agresivas por parte del resto del sector. Pero creo que hay una diferencia importante: ANESVAD, que tampoco debemos criminalizar en su conjunto, siempre se ha negado al escrutinio público abierto, mientras que Intervida forma parte de la Guía de la Transparencia de las ONG de la Fundación Lealtad, además de disponer de la citada certificación SGE 21. Es decir, se puede actuar agresivamente en el 'mercado', y no tener la misma transparencia. Es urgente que el sector se plantee una autorregulación, se habla de responsabilidad social de las empresas, urge incorporarla en las ONG y todos los demás agentes sociales. POSTEOS RELACIONADOS: ONG y la falta de transparencia / Las ONG son empresas / La pérdida de la inocencia del Tercer Sector / Mapeo de los estándares de gestión en Responsabilidad Social / La verificación, auditoría y certificación en RSC / SGE 21: la única certificación global en RSC
- Blog de F. Xavier Agulló
- Identifícate o regístrate para añadir comentarios
- 1508 lecturas
-




comentarios
Siempre me he preguntado
Siempre me he preguntado quién controla a las ONG, y cada vez me doy cuenta que es más necesario establecer controles eficaces sobre este tipo de organizaciones que surgen como contrapoder al poder establecido. Algo parecido está pasando con el comercio justo, que supone la creación de multinacionales alternativas a las de toda la vida. Aún no he encontrado nadie que me justifique porqué una tableta de chocolate "justo" es tan cara respecto a otra convencional, teniendo en cuenta que la diferencia de precio no se compensa con el salario que perciben los productores. ¿quién se embolsa la diferencia?
Una última pregunta relacionada con este mundillo estaría relacionada con el fraude de los productos eco, bio o como les quieran llamar. ¿Qué pasa con las patatas de toda la vida? ¿Acaso salen de una fábrica?
Saludos
Justo, Bio o Eco
Pues intentaré responder a algunas de tus dudas con lo poco que se. El comercio justo se basa en la desintermediación, que es lo único que le puede hacer bajar el costo, quizás junto al hecho de que casi no realiza publicidad.
¿Qué es lo que aumenta su precio? El mayor precio pagado a quien lo produce, el mayor precio debido a la menor cantidad vendida (hay una masa crítica a partir de la cual todo lo vendido es beneficio, cuando más cerca estemos de dicha masa menos beneficio y margen queda y, por lo tanto, menor margen para bajar precio), seguramente mayor coste de transporte pues no tiene la ventaja de poder llenar contenedores enteros como las multinacionales convencionales, la dificultad de acceder a grandes superficies, etc.
Total, que simplemente es más caro porque cuesta más, pero es más justo porque cada actor se queda con una parte más 'justa' del pastel.
Lo de las patatas de toda la vida... Mi abuelo y todavía mi tio, ya jubilado, fueron campesinos. Sus patatas eran buenísimas, y todo lo que directamente del campo comía. Pero no eso era realmente bio o eco, pues no tenían problema alguna en usar pesticidas para eliminar plagas, por ejemplo.
Los productos ecológicos no aceptan 'química' ni en el origen (semillas) ni el tratamiento posterior (fumigación por ejemplo). Aún siendo muy buenas, las 'patatas de toda la vida' no son necesariamente ecológicas. Lo que pasa es que hoy en día, tras la industrialización del campo, 'patata de toda la vida' significa casi ineludiblemente ecológica (o como mínimo de producción integrada, un medio camino a eco), pues ya casi no quedan payesía 'independiente' si no es ecológica.
Por desgracia pues, la 'patata' de toda la vida a la que te refieres, no es que se fabriquen en el sentido literal, pero sí el metafórico: en sus planteles (origen) y su tratamiento (plagas, conservantes, acelerantes, etc.) se incorporan procesos químicos o biogenéticos que los hacen poco 'ecológicos'. Ahí radica la diferencia.
Pues no respondes a ninguna
Pues no respondes a ninguna de mis cuestiones. Para lo de “justo” no me bastan tus razonamientos, aunque quizá tengas razón en los mismos. No me cuadran porque lo que percibe un campesino por el cacao o café recogidos en el caso del comercio justo sigue siendo una “miseria”, lo que ocurre es que esta “miseria” en su país de origen es un salario razonable para su nivel de vida y mejorar estos salarios y las propias condiciones de trabajo ya es de por sí algo deseable. Desgraciadamente no he podido encontrar el dato que disponía en cuanto a su salario. En cuanto al transporte, evidentemente es más complicada esta logística para un campesino que para una multinacional de las que todos conocemos, pero para esto están algunas oenegés y organizaciones que facilitan estas importaciones y contra las que tienen que luchar las multinacionales de toda la vida. Finalmente, la venta de estos productos se realiza hoy día en muchos centros diferentes, desde tiendas especializadas hasta grandes superficies pasando por fiestas populares (en que los vendedores se supone que son gente desinteresada) en colegios, calles, etc., por tanto su distribución está muy extendida. Es por eso que digo que no me cuadran las cuentas e intuyo que alguien desvía dinero en beneficio propio. De todos modos, RECALCO QUE ESTA ES MI OPINIÓN y me gustaría tener las cifras de todo el proceso. Si estas cifras fuesen públicas, quizá podría creer en el comercio justo, mientras no tengo más remedio que creer en que alguien se está beneficiando del comercio justo, ¿quizá las mismas multinacionales de toda la vida…?
Respecto a la agricultura bio, eco o como quieran llamarle (también a otros productos no necesariamente agrícolas), ¿alguién todavía cree que se pueden poner barreras al campo?. Después de los casos de campos de agricultura convencional contaminados con transgénicos; de la contaminación transfronterera, ¿puede existir algún agricultor que se crea que su campo está libre de químicos? ¿existen plantas ecológicas que sean insensibles a la contaminación por CO2, por ejemplo?
Permíteme dos anécdotas (ya sé que una anécdota no es una verdad científica, pero ayuda a ver el fariseismo existente en estos negocios). La primera, hace algunos lustros, realizando un estudio de campo sobre aguas, un agricultor me comenta que riega sus hortalizas con agua de un canal de riego al que se vierten aguas fecales y luego las vende en el mercado, pero las que son para consumo propio las riega con un pozo propio, que además utiliza como agua de boca y que sabe que por profundidad y análisis es totalmente potable.
La segunda, durante estas últimas vacaciones, accedo a una tienda que publicita en su puerta camisetas ecológicas y productos respetuosos con el medio ambiente. Tanto en la iluminación exterior como interior, todas las luminarias son de alto consumo, concretamente halógenas, ninguna lámpara de bajo consumo, bonito modo de entender el ecologismo.
Después de haber trabajado durante más de media vida en estos temas, me he vuelto totalmente escéptico, para mí no es más que marketing puro y duro.