Para quienes nos dedicamos a esto de la RSC estaba claro que en cuanto apareciera publicada la guía ISO 26000 en 2010, muchos entes normalizadores nacionales publicarían sus respectivas normas basadas en la guía, a pesar de violar con ello el espíritu no certificable de la misma.
Lo que no podíamos esperar es que dicha actuación se produjera con nocturnidad y alevosía por parte de AENOR, el ente español, y antes de la aparición de la guía de ISO, y cometiendo como mínimo cuatro gravísimos errores que son cuanto menos poco éticos, sin entrar en cuestiones legales.







