Convergencias Territoriales
Estar en un lugar. Habitarlo. Desarrollar nuestras actividades diarias y establecer nuestras relaciones sociales, geográficas, laborales, lúdicas, etc. en un espacio determinado, no significa necesariamente conocer ese lugar que habitamos, ese entorno físico en el que desarrollamos los variados aspectos de nuestra vida. Conocer un territorio es mucho mas que el “estar en”. Experimentar el sentido de pertenencia vital, existencial, con un territorio -escenario cuya carencia genera buena parte de los problemas psico-físico que sufren los individuos que no alcanzan a establecer relaciones de pertenencias con los espacios en los que actúan y son característicos de las depersonalizaciones urbanas, como fenómenos originales de patologías o desordenes psicológicos, neurológicos y psiquiátricos.-, va mas allá del ocupar un espacio físico territorial e implica formas de relaciones de retroalimentación entre el entorno social y los espacios físicos. Se establecen en estos, relaciones multidireccionales en las conformaciones de las personalidades individuales y colectivas como partes de apropiación de sus geografías, y en el desarrollo de las capacidades humanas creativas para apropiarse y transformar el entorno en función de las necesidades y deseos de individuos y comunidades.-
Un territorio comienza verdaderamente a ser conocido cuándo se establecen relaciones curiosas, inquisitivas, que buscan racionalidad, detectan problemas y generan soluciones creativas a estos, perciben aquellos elementos tangibles o intangibles que las mismas comunidades generan o los territorios poseen, para despertar las potencialidades creativas de individuos y poblaciones en torno al uso de los espacios que habitan.-
Sean en las grandes concentraciones urbanas o en los pequeños poblados rurales, la relación entre individuos, comunidades y territorios, implican, de hecho, un “estar en”, pero también un “estar con”, no solo en el sentido de las relaciones humanas gregarias, sino también en el de las influencias que las características geográficas y territoriales imponen a esas formaciones comunitarias y esas personalidades individuales que se gestan en estas interacciones. Se trata de un “estar en” particular, distinto a otros, que genera un sentido de pertenencia reciproca. Es decir en sentido de apropiación : “nuestro territorio”, pero también en sentido de que somos apropiados por este “somos de” (no solo como procedencia, sino como que pertenecemos a ese lugar).
Conocer el territorio del que formamos parte “siendo” y “estando”, al que reconocemos como propio, en distintos grados y formas de apropiación, implica necesariamente racionalizaciones amplias que superan el conocimiento que surge por andar las geografías y desarrollar nuestras actividades en ese entorno físico. Conocer implica formas de comprensión mas amplias que superan lo simple para situarse en las construcciones humanas históricas que le dieron origen, en las formas arquitectónicas que signaron sus establecimientos, en las formas en las que construyeron sus relaciones productivas, culturales, lúdicas, de conformación social y distribución de espacios, de generación de universos simbólicos e idearios colectivos que forjaron sus mentalidades pasadas y presentes y les confieren características que los identifican, frente a otros territorios y otras poblaciones. Estas identidades locales como extroyecciones de los humano pero también introyección sensible de lo geográfico y ambiental, generan las individualidades artesanales de cada localidad, de cada concentración humana en relación a la historia de su evolución y hacia las formas de visionar sus futuros.-
Las actuales dinámicas globales, que imponen desde siempre, perfeccionadas con el tiempo, las mismas dinámicas de ruptura de estas relaciones simbióticas entre los individuos, las comunidades y los espacios geográficos que habiten y que les son habitados, poseídos, que tienen un alma propia producto de esas sinergías, con la irrupción, generalmente violenta, de otras personalidades que sustentaron sus formas en ampliar territorialmente sus dominios y sostener mentalidades de imposición de lo propio sobre otras formas diferentes de relación y acción con los entornos físicos y entre los individuos integrantes de otras comunidades, planteadas desde el punto de vista de “prevalecer” y “competir” por el aspecto disociado del uso y no de construir pertenencias.
Las revoluciones tecnológicas, como evolución de las capacidades de dominio sobre el entorno, han evolucionado históricamente en las direcciones de expansión de dominio sobre lo extranjero, como forma de preservación de lo propio, en lugar de explorar caminos mas dialógicos, tolerantes y basados en el reconocimiento y la igualdad de derecho que le asiste a cada colectivo humano a generar sus propias identidades geográficamente establecidas.
El desarrollo de las TIC, en este contexto globalizador, no fue en sus orígenes, mas que el resultado de esas necesidades de expansión del dominio de lo propio, teniendo en cuenta que en el planeta, se imponía bajo la caída del muro y el supuesto triunfo del capitalismo occidental, el pensamiento único, como matriz de pertenencia global y desterritorializada en términos de la hegemonía territorial de Europa y EEUU, sobre el resto del planeta. Sin embargo, el espectacular crecimiento de las redes sociales y de la socialización de experiencias particulares y territoriales, esta provocando la reacción inversa. Cada ves mas se visualizan estas realidades y se retorna a la idea de las construcciones territoriales. Las tecnologías y los conocimientos se vuelcan a servir a tales fines articulando la recuperación de esa integridad vital entre el “estar en” y “ser de” que convergen en un “ser en , entre otros seres que son en otros lados, en otros contextos y que ya no solo establecen sinergías territoriales y geográficas, sino que las amplian en relaciones con otras, en espacios virtuales y de recuperación histórica que trasciende los limites temporo-espaciales que signaron las evoluciones de la humanidad hasta estos presentes, sin perder las características de su propia construcción individual como realidades dinámicas que se desarrollan en el transcurrir de la historia y de sus construcciones futuras.
En estos sentidos, urge la racionalización entorno a desarrollar conocimientos territoriales ciertos y recuperaciones de sus conformaciones históricas y culturales, a partir de la recuperación de pertenencia y apropiación entre los individuos, las comunidades y los espacios físicos que signan sus formaciones individuales y colectivas, como formas de resistencias a las nuevas corrientes de dominación y uso que proponen desde la globalidad, las comunidades del mundo que se nombran asi mismas guardianes y modelos de su “estilo de vida” como único y global. En estos sentidos son fundamentales los esfuerzos por articular Tecnología, educación, Ciencia, trabajo y política, para generar dinámicas de desarrollos territoriales inteligentes, que sostengan estos factores esenciales para la evolución de la conciencia humana en términos de convivencia y respeto a la diversidad cultural y la cooperación humana para dignificar la vida de todos y cada uno de los habitantes del planeta.-
Daniel R. Tavora Mac Cormack
Junio de 2012
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