Son el miedo al fracaso, la aversión al riesgo, el cortoplacismo, el egoísmo, la avaricia y la preocupación por el status-quo los principales asesinos de la innovación.
La innovación es un resultado, es el premio, es una meta, no es una actividad puntual o un “proyecto”. No es posible poner 10 cerebros en una habitación y pedirles una “innovación” en 15 minutos.







