En España la ley fija esencialmente dos mecanismos de inserción de personas con discapacidad. La llamada LISMI (Ley 13/1982, de 7 de abril, de Integración Social de los Minusválidos) fija la obligatoriedad para las empresas con una plantilla superior a 50 personas de contar con un 2% de plantilla con discapacidad. En el caso de no 'poder' cumplir con dicha prerrogativa, se establecen medidas alternativas, por las cuáles dichas empresas pueden realizar compras a
Centros Especiales de Empleo (CEE) por un importe equivalente a un coeficiente superior al del sueldo medio, así como realizar donaciones a fundaciones y centros ocupacionales.
Contenido Restringido
Como usuario no registrado sólo puedes acceder a los contenidos publicados en las últimos 5 días.
Para poder acceder has de realizar los siguientes pasos:
Si encuentas dificultades en el proceso, no dudes en
contactarnos y te responderemos lo antes posible.
Atentamente
ICTnetCompartir con mi red profesional en 
¿Dónde deben estudiar las personas con discapacidad?
Apreciado Xavier
Supongo que contestarte tu pregunta con otra pregunta, puede parecer, a parte de poco elegante, que quiera escurrir el bulto, pero, sinceramente, es lo primero que me ha venido a la cabeza por una serie de razones que espero poderte esbozar con cierta claridad en mi blog . Como siempre, tus aportaciones generan comentarios y reflexión.
Gracias.
MIMESIS
Consultora Filosófica
Todas las fórmulas, honestas, son buenas
Creo que no han de trabajar en un solo tipo de empresa, hay múltiples posibilidades. Hemos de aportar un poco más a la sociedad, si queremos que sea más justa y encontrarnos mejor con nosotros mismos.
Una persona con discapacidad puede hacer muchas cosas, sin llevarla cogida de la mano, ni mostrar un excesivo paternalismo. Quizás es que siempre saltamos de un extremo al otro y no buscamos las soluciones que se abren entre ambos extremos. Pasamos de exigir una transformación total de la empresa a condenar a un montón de personas a vivir de subvenciones miserables y olvidamos que una persona puede aportar mucho, aunque tenga minusvalías, si encuentra el lugar adecuado y los que trabajamos en su entorno nos comportamos con naturalidad.
Tengo compañeros con disminución psíquica elevada, nunca me preocupe del tanto por ciento y a cambio ellos tampoco me preguntan por mi coeficiente emocional, pero me lo paso bien bromeando con ellos y tengo constancia de que realizan su trabajo, con más entrega que otros supuestamente no disminuidos. Creo que en esta sociedad debemos caber todos y si facilitamos con fórmulas imaginativas, que más personas se incorporen al mundo laboral, saldremos ganando todos.
ES evidente
Estimado Xavier, mi respuesta es evidente. Dónde mejor puedan desarrollar sus competencias profesionales. Las discapacidades pueden ser de muchos tipos y niveles. Pasando por las psíquicas a las físicas. Como cualquier profesional debe encontrar el trabajo dónde desarrollarse mejor como profesional, y ya esta.
Quizás, en el fondo de este debate se hace necesario modernizar nuestra visión del mercado laboral. Ahora a los profesionales se les mide por su CV y una entrevista personal. Quizás deberíamos empezar a pensar que la capacidad de crear valor de un profesional viene dada no solo por sus estudios, sino por sus competencias profesionales. Esto es, por su Conocimiento del puesto de trabajo (Funciones Profesionales), por sus conocimientos generales y específicos (Formación), Por su saber hacer, y capacidad de aprender (Habilidades), por su nivel de de Responsabilidad tanto con personas como entornos y equipos (Responsabilidad), y por último con su nivel o grado de compromiso con el proyectos (Nivel de Desempeño).
Estoy seguro que si a los profesionales nos valoraran así, no importaría si tienes minusvalía o no, solo importa que tus competencias para desarrollar un trabajo, son las mejores.
Un saludo.
Alberto