Una de las preguntas que suelen hacerme cuando doy algún curso de iniciación a Internet es si realmente podemos encontrar de todo si sabemos buscar bien. La verdad es que el gran número de páginas web accesibles desde cualquier parte del mundo, la gran diversidad de opiniones y personalidades que podemos encontrar en el colectivo de usuarios de Internet ha facilitado este mismo hecho.
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Tener y usar
Yo, a nivel legal, no se cuanta diferenci hay entre tener una información y usarla. Sería como la diferencia entre pensamiento y acto. Yo puedo pensar cualquier barbaridad pero hasta que no la haga no creo que sea delito. Asumo que hay cierto paralelismo y por lo tanto no debe ser delito el tener la información. Además, la información no es ni buena ni mala per se. La tecnología que permite fabricar una bomba seguro que tiene otras aplicaciones que no tiene porqué ser destructivas.
La clave está en si nos fiamos de nuestra capacidad de respetar las normas o no. Si no nos fiamos, esto no acabará con las búsquedas restringidas y acabará abarcando más zonas de nuestra vida privada.
Saludos:
José
Diferencias haberlas, haylas
Por supuesto criminalizar el simple pensamiento resulta absurdo, a menos que en el caso de realizar una simple búsqueda lo interpretemos como un acto de preparación, cosa que me parece absurda, además que difícilmente lo podemos meter dentro del principio de ultima ratio de Derecho Penal (solo aplicarlo en los casos más graves).
El problema en este caso es que hay un peligroso precedente en Alemania, donde se ha criminalizado la simple tenencia de herramientas informáticas que puedan usarse para hacking. Este hecho ha levantado quejas en el mundillo del análisis de seguridad (por motivos obvios, acaso un port scan no tiene ninguna otra funcionalidad?).
Un saludo,
Sergio
Criminalizar no, pero penalizar...
"(...) donde se ha criminalizado la simple tenencia de herramientas informáticas que puedan usarse para hacking"... Bueno, creo que no queda tan lejos del ya conocido tema del cánon... en el que te penalizan (con una cuota económica, por suerte aún no te meten en prisión), al adquirir un material que puede usarse para hacer copias ilegales... hagas o no un uso fraudulento de este material.
Si es que ya se presume la culpabilidad
Al respecto de lo que mencionas Pol, salió hace poco una entrevista del actual presidente de la SGAE en la que se intentaba justificar el pago por la existencia de una "presunción de culpabilidad" que debe aparecer únicamente en los manuales de Derecho que tenía en su casa, dado que me ha resultado imposible encontrarlo en mis textos. También podríamos hablar sobre cómo se intenta equiparar el canon a un tributo, pese a que la recaudación lo hace una organización privada, y el interés público es complicado de encontrar.
Pero también hay una presunción de culpabilidad. Usted y yo cuando pagamos los impuestos, pagamos por los delitos que cometen los demás.
Tal y como se puede ver, ahora resulta que los impuestos, más allá de ser nuestra participación en el dinerito del Estado, son un pago por los delitos que cometen los demás (una interpretación bastante diferente a lo que se suele ver en Derecho Financiero y Tributario normalmente, pero quien sabe...). Por otro lado, me preocupa el hecho que de acuerdo con lo que se va sabiendo sobre el nuevo canon, se vaya a garantizar un ingreso mínimo de canon (asimilando el canon a una gestión de un servicio público). No solo eso, sino que pese a que las entidades han dicho que el canon es un importe pequeño, la cantidad podría rondar los 75 millones de euros (falta ver cómo queda en la redacción final de la Ley, que en ocasiones la gente exagera, pero yo ya no me fío).
Control por la sociedad y sus actores
La censura de los contenidos en Internet no hace sentido y pone en peligro el principio de acceso a la información y opiniones distintas sobre un mismo asunto. Es perverso establecer entidades, contenidos a bloquear en la red a un nivel abstracto, como si fuera una mega-entidad con un sórdido listado de contenidos a prohibir. Es un retroceso en la civilización, significa volver al Index y a la persecusión de los ciudadanos.
Sólo concibo la censura como protección de grupos de ciudadanos frágiles como los niños, los jóvenes. Pero no es necesario decretar superiormente los enlaces peligrosos. Los padres, los profesores y los mediadores, con tecnología adecuada y apoyo experto, deben ser los últimos y los únicos responsables por la “buena censura” al lado de la formación sobre como trabajar la información. En la internet siempre habrá buenos y malos contenidos, la diferencia puede estar en la educación para los valores y la responsabilización de cada uno por sus opciones. Para mí, es natural bloquear el acceso a un niño a la información sobre como fabricar bombas, pero siempre explicando porqué. En verdad, la realidad existe y los “peligros” también y no es posible ni deseable evitarlos eternamente.
Sobre la criminalización o penalización, pienso que en el primer caso las cosas son transparentes y existen pruebas cabales de la práctica de un acto criminoso – si descubre alguién que tiene bombas y material sospechoso, la información recogida en su ordenador puede ayudar a la investigación y a la accusación. Pero creo que tenemos que avanzar con mucho cuidado cuando hablamos de penalización. No es correcto juzgar alguién sólo por que ha buscado terrorismo, bombas o otras palabras consideradas “abstractamente” peligrosas por una cualquier entidad punitiva. Imputar un acto, querer ver aquí una sanción es atentatorio contra los derechos y privacidad del ciudadano.
Para finalizar, me gustaría decir que la censura de contenidos practicados por los Estados es insustentable, ilógica a los ojos y razón de cualquier ciudadano que pueda piensar libremente. Los motivos presentados para la censura son la mala calidad de los contenidos, el chorillo de mentiras y perversiones, el atentado a la dignifidad y cultura de los ciudadanos, pero son eses Estados los que más propaganda, mentiras, deformación de la realidad utilizan.
Mi opinión es una súmula de opiniones communes de un cualquier ciudadano preocupado con el equilibrio entre privacidad y acceso, pero quiero dejar claro que mucho puede ser hecho para buscar ese equilibrio sin ceder a la tentación de prohibir por prohibir. Podemos entrar en un círculo vicioso y registrar pérdidas lamentables en el acceso. La soluciones son ciertamente ingeniosas, de difícil consenso; exigen constante vigilancia, una cierta capacidad de antecipación a los problemas, a las utilizaciones mal intencionadas de las tecnologías, a una honestidad y transparencia junto a las populaciones; necesitan una información y educación de todas las camadas de la sociedad con la participación de todos, de la sociedad civil, del Estado(s), etcétera.